La Pintura de Brizzio
La otra vez caminaba por algún lugar... que no describiré para no limitar imaginaciones...me encontré con una obra que muy pronto se convirtió en mi amiga y mas que eso, se convirtió en mi mentora, pues de ella aprendí mucho en una conversación sin palabras que me mostraba un camino que pocos hemos seguido.
Carlos Brizzio es un reconocido pintor hondureño... lo cual suena extraño pues aquí muy pocos lo conocen... y la obra que miraba era una obra que había nacido en su cabeza y culminaba en ese lienzo que tenía frente a mí. Mientras pasaba el tiempo en aquel momento, que no se si describir como triste o alegre y durante el cual varias personas caminaban a mis espaldas ignorando la magnitud de la experiencia que estaba viviendo, muchas cosas me quedaban claras.
Me quedó claro que en nuestro país la gente esta tan ocupada atragantándose con basura extranjera que olvidaban apreciar y aplaudir los tesoros artísticos que hay dentro de él, sin embargo en ese momento que talvez apenas duró segundos la pintura de Brizzio me demostraba que la gente estaba equivocada y que si se podían hacer cosas diferentes.
Mientras se volvía cada vez más brillante aquel encuentro entre esa pintura y yo... y mientras el cigarrillo q tenía se consumía sin que yo me diese cuenta, me enteraba de mas cosas; que el arte es una forma de expresión sin límites y me quedaba claro también que en nuestro país hay mucho de donde sacar pecho y levantar frente, la pintura de brizzio era un ejemplo claro de las maravillas que manos con sudor hondureño podían crear.
Darle vida a obras de esa magnitud, es quizás lo mas cercano a la perfección y yo entre miles de millones en el mundo estaba teniendo el privilegio de poder presenciarlo en primera fila y en el momento mas íntimo y sincero que cualquiera pudiese imaginar.
Al sentir que el cigarrillo mal gastado ya me quemaba la mano me desperté de aquel indeible pero aliviante lapso y decidí retirarme, con una sonrisa enorme en mi rostro y con un cerebro bien nutrido, dándome cuenta que en ese instante yo había aprendido a ser diferente, en ese momento en que me sentí envuelto por aquella maravilla, en aquel momento en que esa obra fue parte de mi y yo de ella, me fui y me terminé de enterar que en Honduras hay mucho que dar, solo hay q saber encontrarlo, y al encontrarlo, apreciarlo.
Es una lástima que se juzguen las cosas por su nacionalidad y no por su calidad... y sobretodo que miremos de menos a lo que es nuestro, sin embargo aquella obra me daba una bofetada que recibí en nombre de muchos, y me hizo reaccionar.
No demos la espalda a las obras nacionales, no busquemos en la calle lo que tenemos en casa, y no digan que es algo que les dije yo…es algo que a mi me contaron, me lo contó...la pintura de Brizzio.
Fernando Varela